lunes, 1 de agosto de 2016

La ciudad de los muertos de El Cairo

La ciudad de los muertos de El Cairo acoge a vivos y muertos en un espacio que supera los seis kilómetros. Allí, los cairotas conviven con los que ya no están en este mundo y su día a día transcurre entre mausoleos y tumbas.


A la sombra de la montaña Moqattam descansan desde sultanes, princesas y príncipes, hasta las más humildes de las personas. Es un cementerio inmenso que a partir de 1967, con el conflicto árabe israelí, comenzó a ser habitado también por los vivos, haciendo en ocasiones su hogar en las mismas sepulturas o en  sencillas edificaciones construidas junto a ellas.

La ciudad de los muertos de El Cairo
La ciudad de los muertos de El Cairo - Autor: Víctor del Pozo
Mi patria son mis zapatos


La tradición egipcia propiciaba que a los muertos se les enterrase en unas estancias amplias, siempre que las familias se lo pudiesen permitir, para que sus seres queridos pasaran los cuarenta días de duelo en su compañía.

Los negocios de los ciudadanos de esta curiosa urbe, a la que llaman Al Qarafa,  salpican los kilómetros donde vida y muerte se juntan bailando una danza macabra y natural a un mismo tiempo, sobre lápidas donde igual se deja la ropa secar al sol que juegan o comen los niños, ajenos a lo inusual del paisaje. Y como toda ciudad, también escuelas y alguna mezquita salen al paso entre las polvorientas calles.

A la entrada, un encargado de la seguridad controla a todo aquel que intenta adentrarse en esta necrópolis, donde viven alrededor de un millón de personas que no pueden acceder a una vivienda digna por falta de recursos. Y como todo espacio donde la pobreza campa a sus anchas, es un lugar que alberga cierto peligro en algunas ocasiones, a pesar de que indudablemente despierta la curiosidad de los turistas que visitan la ciudad de El Cairo y no pueden evitar adentrarse por sus insólitas calles.


Beatriz Moragues - Derechos Reservados


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