viernes, 10 de junio de 2016

Encinas singulares de España

Muchas de las encinas que conocemos han conseguido sobrevivir a guerras, tempestades, talas, enfermedades e incendios y disfrutan de una vida longeva que en muchos casos supone contar con varios siglos de existencia.
Son ejemplares maravillosos, no solo por todo aquello que nos podrían contar si pudieran hablar, sino porque además la madurez les ha dotado de una robustez, unas dimensiones y un aspecto de singular belleza.

La Encina de Otero

Próxima a la ciudad leonesa de Ponferrada, se encuentra una de las encinas más singulares de todo nuestro territorio: la encina de Otero.
De imponente porte y belleza, se estima su origen en torno al siglo XI. Algunas fuentes hacen coincidir su nacimiento con la construcción de la iglesia románica de Santa María de Vizbayo, la iglesia más antigua de la comarca del Bierzo.


En su juventud, las largas ramas que llegaban hasta sus pies formaban una cavidad que fácilmente sirvió de guarida a animales y caminantes. Posteriormente, vientos huracanados le causaron una herida en su tronco de más de tres metros y medio de longitud. Pese a ello, cualquier visitante que se acerque hasta esta magnífica encina y se cobije a la sombra de sus ramas, quedará asombrado ante la belleza y esplendor de esta excelencia de la naturaleza.
Existen dos hipótesis sobre el origen de su nombre: que lo adquiriese de la población que la acoge o que la llamaran así debido al territorio concreto donde se ubica, un cerro desde el cual se tiene acceso a unas hermosas vistas. La palabra "otero" deriva del latín altarium, cuyo significado es "colina o lugar elevado".
Bien pudiera ser esta encina el lugar donde apareció la talla de la virgen encontrada por los templarios, que es hoy día la patrona de Ponferrada y de toda la Comarca del Bierzo: la Virgen de la Encina.

El Chaparro de la Vega

Situada en la sierra sur de Sevilla, esta espectacular encina tiene una vida superior a los 200 años.

Chaparro de la Vega

El Chaparro de la Vega, como se la conoce en estas tierras andaluzas, sobrepasa los 13 metros de altura, estando dotada de un diámetro de copa de más de 30 metros, lo cual la convierte en un ejemplar de espectacular encanto y hermosura.
Sus grandes dimensiones hacen de este árbol emblemático un sitio de referencia para los lugareños, quienes celebran a sus pies diversas actividades tanto lúdicas, como festivas o educativas.

La Encina del Cubillo

Entre las poblaciones de Cubillo de Uceda y Viñuela, solitaria en una llanura en la parte más interior de Castilla, podemos contemplar hoy día una de las encinas más asombrosas de todo el país.
Las tormentas son frecuentes en el territorio donde se localiza esta encina, tormentas que la han dañado sin piedad, provocando que su aspecto físico se haya ido desfigurando poco a poco.
Son más de trescientos años de vida los que tiene este pintoresco árbol, y su sorprendente fisionomía tiene que ver tanto con su edad como con haber tenido que soportar las inclemencias meteorológicas que la han castigado duramente.
Llama la atención del visitante su insólito tronco, que apenas se sujeta al suelo por una lámina de madera. Es por ello que la encina del Cubillo está considerada como la encina viva con el tronco más hueco y fino que se conoce hasta el momento.

Vida en árboles huecos

Resulta curioso saber que aunque los árboles huecos puedan parecer muertos, su interior está lleno de vida.
Al contrario de lo que sucede en los árboles jóvenes cuya savia recorre todo el tronco, la vida de los árboles viejos o ahuecados se concentra a pocos centímetros de la corteza, lugar conocido como la "albora" del árbol. Esto hace que aunque su exterior sea lúgubre y pueda parecer quebradizo e indefenso, su interior presenta una madera fuerte y resistente.


Sin embargo es cierto que el peligro siempre les acecha, y su fragilidad exterior hace que estén más expuestos a enfermedades o a situaciones climatológicas adversas que acaben definitivamente con su vida.
Pero mientras eso sucede, cualquiera debería sentirse afortunado de disfrutar de estas maravillas que la naturaleza nos ofrece en estado puro, inalterables a veces al paso del tiempo.
Beatriz Moragues - Derechos Reservados


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