sábado, 11 de junio de 2016

Encinas milenarias

Son innumerables las encinas que pueblan la geografía española. Gran cantidad de ellas son ejemplares curiosos debido a sus dimensiones, su forma y su edad. Muchos de estos árboles han sido catalogados y protegidos por las leyes medioambientales de cada comunidad autónoma. Son algunas de ellas: la encina Nieta, la Terrona, la Carrasca de Culla, la encina de Cabra del Santo Cristo o la Alzina de la Alquería.
Otras tantas tienen un pasado ligado al simbolismo y a lo divino, son encinas consideradas sagradas, como la Alzina de Ses Trutges.

Encina de las Tres Patas

Encina de las tres patas
Encina de las tres patas

En el término municipal de Mendaza, en Navarra, se halla esta vieja encina que cuenta con más de 1200 años de vida, habiéndose convertido así en el segundo árbol más longevo de España.
Con una altura de más de 15 metros y una copa de 19, su perímetro alcanza casi los 8 metros. Su nombre de "Tres Patas" hace referencia a su singularidad, ya que este impresionante monumento natural se apoya sobre tres partes de su tronco, teniendo el interior hueco.


A pesar de su avanzada edad, esta encina posee un aspecto extraordinario, muestra de que su salud todavía es óptima, aunque para protegerla de sufrir cualquier fractura su tronco está rodeado por unas cinchas metálicas.
En sus proximidades el visitante puede contemplar un espléndido encinar con otros ejemplares que superan también los 500 años de vida.

Encinas plateras

Las encinas conocidas como plateras se ubican en la localidad de Corral de Ayllón, en la provincia de Segovia. Por este lugar pasaron y pernoctaron diversos reyes y personajes ilustres, entre ellos algunos santos. Y aquí fue desterrado y posteriormente ajusticiado don Álvaro de Luna, condestable del primado Juan II.
Las encinas plateras deben su nombre al singular aspecto de su tronco, de un color casi blanco, en lugar de los tonos oscuros que son característicos de este árbol. Este color claro es originado por los líquenes que cubren su tronco.
El mejor momento para acercarse a contemplar estas encinas es por la tarde, cuando el sol refleja sus rayos sobre su corteza, creándose una bella estampa de luz y color.
Pero la rareza de estas encinas no acaba aquí, ya que también sus formas resultan muy peculiares. La más grande, que cuenta con unos 6 metros de circunferencia, posee dos brazos que se bifurcan y se retuercen a unos 70 centímetros del suelo y que la dotan de un aspecto sumamente misterioso.

La encina de las mil ovejas

Encina de las mil ovejas
Encina de las mil ovejas


Esta encina milenaria se localiza en el término de Almodóvar del Campo, en Ciudad Real.




Impresionantes son las dimensiones de este árbol, no tanto por su altura sino por la anchura de su copa, que abarca una superficie de 803 metros cuadrados. Esta es la curiosa característica que da nombre a esta encina, ya que se dice que bajo su sombra se pueden refugiar más de 1500 ovejas.
Sin lugar a dudas, aquel que visite esta encina se sentirá un ser diminuto ante esta impresionante obra de la naturaleza.

Encina de la Pasionaria

Ubicada en San Sebastián de los Reyes, esta encina que cuenta con más de quinientos años de vida, ha crecido al mismo tiempo que lo hacía el municipio, lo que le ha permitido ser testigo de toda la historia de esta villa.
La ciudad fue fundada en 1492, bajo el amparo de los Reyes Católicos, por una treintena de vecinos de Alcobendas que huyeron de la presión del señor feudal Juan Arias de Ávila.
La historia sitúa bajo esta encina a Dolores Ibárruri, más popularmente conocida como la Pasionaria. Desde este lugar, la mítica dirigente comunista ofrecería su último mitin a favor de la causa republicana, antes de tener que dejar Madrid.

La importancia de los árboles

Sagrados, centenarios, singulares o no, todos los árboles que habitan en nuestros bosques tienen su propio encanto, como cualquier otro regalo que nos brinda la naturaleza.
No está de más recordar que nuestros ecosistemas pasan por el estado más crítico de su existencia, y que esta situación solo se logrará detener con el esfuerzo de todos. Debemos ser conscientes de que la supervivencia del mundo natural es clave para la continuidad de la especie humana en este planeta.
Beatriz Moragues - Derechos Reservados

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