miércoles, 15 de junio de 2016

El Palancar, el monasterio más pequeño del mundo

Situado en la provincia de Cáceres, el convento de El Palancar fue fundado por San Pedro de Alcántara, patrón de Extremadura. Debido a sus pequeñas dimensiones es también conocido como “el Conventico” y está considerado como el cenobio más pequeño del mundo.


Monasterio del Palancar
Próximo al trazado de la Vía de la Plata, en la comarca de Monfragüe y siguiendo la carretera que une la ciudad de Cáceres con la de Plasencia, se encuentra el pintoresco municipio de Pedroso de Acim, que cuenta con el insólito hecho de albergar en su término municipal el que es el convento de más reducidas dimensiones de todos los mandados construir a lo largo y ancho de toda la geografía mundial.


Debe este peculiar convento franciscano su fundación a Fray Pedro de Alcántara, una de las más ilustres personas de la Iglesia Católica, fiel consejero de Santa Teresa de Jesús, quien quiso que el convento de El Palancar reflejara la austeridad que él mismo aplicaba a su vida. Convertido hoy en lugar de peregrinación, retiro y meditación, bien merece la visita del viajero ávido de descubrir lugares mágicos de nuestra geografía.


Historia del convento El Palancar

En el año 1557, en agradecimiento por los consejos recibidos, el noble Rodrigo de Chaves cede a Fray Pedro de Alcántara la dehesa conocida como “del Berrocal a la fuente del Palancar”. En aquel punto del paisaje extremeño, entre la sierra del Cañaveral y las fértiles tierras del Jerte y del Alagón, se localizaba tan solo una modesta casa. Anexa a ésta, San Pedro de Alcántara hizo construir una pequeña capilla, tan diminuta que apenas tenían cabida el sacerdote y el acólito que le acompañaba. Fue junto a esta capilla donde este santo mando levantar los muros de su celda, tan austera como él predicaba y de tan reducidas dimensiones que no había espacio para tumbarse por completo. Según se sabe, el santo hombre dormía sentado apoyando la cabeza sobre un tronco de madera.

Todo el conjunto monástico y su decoración interior destacan por su sobriedad y simplicidad. El claustro, como no podía ser de otra forma, era de reducidas dimensiones, con unas columnas de madera y un patio de luz. Todo parece indicar el carácter penitente del diseño de este monasterio de tan solo 72 metros de planta, que estaría concebido para purificar el alma a través de las limitaciones.


Pedro de Alcántara, fundador del monasterio

Monasterio del Palancar

Pedro de Alcántara, nacido de cuna bajo el nombre de Juan de Garavito y Vilela de Sanabria, viene al mundo en el municipio de Alcántara (Cáceres) en el año 1499 en el seno de una familia noble. Habiendo estudiado leyes en la Universidad de Salamanca, pronto siente que ese no es su camino, y en el año 1515 toma los hábitos franciscanos  bajo el nombre de Fray Pedro de Alcántara.


Fue un gran amigo y consejero espiritual  de Santa Teresa de Jesús, y aunque fue llamado por el emperador Carlos V para que fuera su confesor en Yuste, éste declinó tal invitación. Prefirió continuar con su labor predicatoria por tierras de España y Portugal, recorriendo caminos a pie.

A él se debe la Reforma de los Descalzos en la Orden Franciscana y también su influencia en la reforma Carmelitana que emprendió Santa Teresa de Jesús. Escribió el Tratado de Oración y Meditación, falleciendo en el municipio avulense de Arenas de San Pedro en el año 1562.

En la actualidad se celebra su festividad el día 19 de octubre, siendo patrón de Extremadura y algunas poblaciones, como el municipio malagueño que recibe su nombre: San Pedro de Alcántara.


La visita al Conventico del Palancar

Con el paso de los siglos, el monasterio de El Palancar dedicado a la Purísima Concepción ha sufrido diversas ampliaciones, y en la actualidad en él vive un grupo de monjes franciscanos. Su emplazamiento invita a la soledad y al recogimiento, y tanto sus muros como sus exteriores acogen a personas solitarias o grupos de personas que buscan la paz que ofrece el lugar.

Son los propios franciscanos los que guiarán al viajero en su visita por este peculiar cenobio, que salvo los lunes, permanece abierto al público.


Qué ver en los alrededores del convento de El Palancar

Extremadura, tierra de conquistadores, cuenta con un rico legado patrimonial, pintorescos pueblecitos y  una naturaleza y paisajes de ensueño que merecen ser descubiertos. Cabe destacar por su cercanía el Parque Nacional de Monfragüe, referente internacional de turismo ornitológico; los valles del Jerte o del Ambroz al norte de la provincia o las propias ciudades de Cáceres, Plasencia, Coria y el Trujillo de Francisco Pizarro.

Olga Fuentes - Derechos Reservados


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